El apego y la dependencia emocional: Potenciadores de las violencias de género

Diseño Mujeres Confiar. Fuente Aucafura

Por Angie Carolina Cardona

En el mes de la eliminación de violencias contra las mujeres, quisimos dialogar con las integrantes de Aucafura, una Organización No gubernamental que trabaja en Tunja, Duitama y Sogamoso, defendiendo los Derechos Humanos y trabajando por la erradicación de las violencias de género. Este artículo recoge los elementos más importantes de un diálogo que giró alrededor de cómo la cultura del amor romántico, los apegos y las dependencias emocionales pueden influir en el ejercicio de diferentes formas de violencia y se convierten en obstáculos para la superación de ciclos de violencia.

El trabajo de Aucafura

Es una organización que fue creada hace tres años y es liderada por la psicóloga Alexandra Vásquez Cely; sus estrategias comprenden procesos de capacitación, investigación y atención en las dos líneas: Derechos Humanos y violencias de género.

Aucafura significa mujer rebelde en lenguas indígenas. La organización nace como respuesta a las limitaciones que tiene el Estado para poder desarrollar procesos organizativos, de capacitación y atención que den solución de manera integral a las problemáticas de violencias de género.

Por esta razón, el proyecto más importante de Aucafura es consolidar una casa de oportunidades donde simultáneamente se articulen proyectos productivos, de atención psicosocial y procesos organizativos y de incidencia política para las mujeres. Con estos tres ejes de trabajo, el equipo de Aucafura busca afrontar la dependencia económica, la cultura del amor romántico y la dependencia emocional, y las estructuras sociales que reproducen permanentemente formas de discriminación y violencias contra las mujeres.

Apuntes desde Aucafura sobre la violencia de género

Las violencias de género y al interior de las parejas, son problemáticas que deben ser analizadas desde su complejidad, y esta es una invitación que la organización Aucafura hace a las instituciones y demás organizaciones que trabajan con víctimas de violencia, para que haya una mejor comprensión de la problemática que permita analizar la situación más allá de víctimas y victimarios, y se analice el papel que, la construcción sociafectiva y la ausencia de manejo de emociones tanto  en hombres y mujeres, tiene en las manifestaciones de violencia, con el fin de brindar soliciones integrales, adecuadas y pertinentes.

En este sentido es que Alexandra Vásquez Cely, desde su trayectoria profesional y su trabajo con Aucafura, nos habla sobre cómo las dependencias emocionales son un factor de riesgo para permanecer en los ciclos de violencias de género al interior de las parejas. Ella señala que sin embargo, la existencia de dichos círculos no dependen solamente de factores individuales y apegos emocionales sino también de factores sociales y culturales que dificultan romper los ciclos de violencia.

Diseño Mujeres Confiar. Fuente Aucafura

La dependencia económica ha sido uno de los factores que más vulnera a las mujeres y más dificulta la erradicación de ciclos de violencia. Por otra parte la cultura y los procesos de socialización configuran hombres que tienden a no expresar sus emociones, y mujeres que tienen poca tolerancia a la inexpresividad de sus compañeros. Estas situaciones muchas veces resultan en expresiones de violencia por ambas partes de la pareja, es decir que la violencia se vuelve bilateral debido a que hombres y mujeres tienen procesos de dependencia emocional que responden al aprendizaje del amor romántico. Sin embargo este último es más inculcado en las mujeres, lo que sumado a otros factores de desigualdad de género las hace más vulnerables. Es de esta forma que factores culturales e individuales se mezclan para alimentar los ciclos de violencia.

Diseño Mujeres Confiar. Fuente Aucafura

La directora de Aucafura resalta la importancia de la atención psicosocial que trabaje sobre individuos y no como terapia de pareja, además debe resolver integralmente situaciones concretas que las mujeres encuentran en su entorno, pues de lo contrario las mujeres podrían recaer en situaciones de violencia, ya sea con el mismo agresor o -en un futuro- con otro. «Algunas situaciones de violencia de género al interior de las parejas tienen que ver con unos perfiles muy específicos en las mujeres y en los hombres. No todo el mundo cae en esa situación, pero sí muchas personas, y eso tiene que ver con la cultura y muchas situaciones que las rutas de atención no están atendiendo, entonces por eso la necesidad de un espacio como este» añadió Vásquez Cely.

A lo que se refiere Alexandra con esas situaciones concretas, tiene que ver con un entorno en donde existe una correlación de fuerzas y asimetría de poder en la que las mujeres tienen desventajas. «Por un lado, tu mamá te dice que no te separes, la sociedad te dice que la familia es importante, que tus hijos necesitan un padre al lado, las instituciones te dicen que concilies con tu agresor, entonces las mujeres tenemos las de perder. Estas situaciones nos dejan en un lugar en donde, si no aprendemos a cuidarnos a nosotras mismas, nadie nos va a cuidar» señala Alexandra y añade:

«El papel de transformación radica en las mismas mujeres. Aunque nos victimicen, somos nosotras las que necesitamos tomar el poder porque hemos sido las excluidas y las marginadas, a nosotras nos violentan permanentemente. Por lo tanto, quienes estamos en la incomodidad somos nosotras. La estructura está cómoda así, la cultura patriarcal machista está cómoda así. Las únicas que estamos jodidas somos nosotras, por eso está en nuestras manos quebrantar esos sistemas, si no lo hacemos nadie lo va a hacer por nosotras. Ver a las mujeres únicamente como víctimas, es desempoderante porque se les despoja de la responsabilidad de cuidarse a sí mismas, se niega la capacidad que tienen esas mujeres de pensarse, de construirse, de decidirse a sí mismas y elegir en dónde quieren estar».

Al respecto Alexandra añade: «Las estadísticas de superación de violencias son muy bajas, muchas mujeres reinciden así sea con diferente agresor. Entonces uno se da cuenta que algo no está encajando con la construcción socio afectiva y cultural de las mujeres y de los hombres, que les hace dependientes, y eso es lo que tenemos que cambiar. En el momento en que logremos transformar esas estructuras dentro de las mujeres, ellas van a relacionarse de otras formas y van a obligar a la sociedad a cambiar, vamos a obligar a los hombres a cambiar, porque ya no se van a poder relacionar con nosotras desde la violencia, ellos también tendrán que encontrar otras formas».

Alexandra Vásquez Cely señala que «esto no es una responsabilidad exclusivamente de las mujeres, ellas necesitan una atención integral y un entorno que les permita superar las violencias. Desafortunadamente una realidad constante es que las mujeres víctimas de violencia de género, también son víctimas de la violencia institucional, pues las entidades no dan respuestas oportunas, las medidas de protección no son efectivas y para descongestionar el sistema judicial, los funcionarios inducen a las víctimas a que concilien con sus agresores». Por otra parte el Estado tiende a ver y a tratar la violencia de género como un problema homogéneo, desconociendo la diversidad situaciones y necesidades diferenciales que tienen mujeres dependiendo de sus contextos, niveles educativos y condiciones socioeconómicas; y esto es un problema.

Para concluir, desde Aucafura se señala que en Boyacá la violencia psicológica está normalizada y las mujeres no saben que ciertos comportamientos son violencia. La violencia económica también es muy fuerte por las dependencias económicas sobre todo en zonas rurales, en donde es normal que las mujeres no trabajen ni estudien. Es necesario transformar imaginarios para vivir más libres y tranquilas sin la necesidad reafirmar el modelo de familia que ha enseñado el patriarcado, que es que una mujer es exitosa en la medida que logra mantener un matrimonio y una familia unida.

Deja un comentario

Close Menu