Babel, la torre de libros de María Osorio

María Osorio Caminata fundó en el año 2001 Babel Libros, un espacio dedicado a la literatura infantil y juvenil que hoy cuenta con una librería, una editorial y una biblioteca para acercar a niñas y niños al maravilloso mundo de la lectura. Este domingo 29 de abril en el stand de Confiar en la Feria Internacional del Libro de Bogotá Filbo, María nos compartirá su experiencia como editora.

Es común escuchar en las entrevistas que se le hacen a María Osorio Caminata que su amor por los libros y la literatura nació «donde nacen todas las cosas fundamentales: en la infancia». Hija de grandes lectores recuerda cómo se enamoró de los libros cuando su padre le regaló las obras completas de Julio Verne. María estudió arquitectura en la Universidad de los Andes de Bogotá, pero desde 1986 se dedicada a los libros para niños, niñas y jóvenes. Fue directora de publicaciones de la Asociación Colombiana para el Libro Infantil y Juvenil (ACLIJ) y subdirectora de la fundación Fundalectura, donde creó la Revista Latinoamericana de Literatura Infantil y Juvenil, dirigió las publicaciones de esta institución y diseñó proyectos para promover la circulación del libro en espacios alternativos. De allí salió para construir su propia torre de historias: Babel Libros.

Babel nació en el año 2001 y aunque en principio se concibió solo como distribuidora, rápidamente y por la complejidad de esta tarea en nuestro país, se convirtió también en librería, y finalmente, desde el año 2005, también en editorial. Además, y debido a la importancia que María y su equipo vieron en la necesidad de crear conciencia y promover espacios de lectura en familia, en el 2011 decidieron abrir una biblioteca donde la comunidad puede ingresar de manera libre acceder al préstamo de libros.  

Actualmente, María Osorio Caminata y Babel son referentes editoriales en el país, y ella es considerada una de las editoras más importante de Colombia. Este reconocimiento trasciende fronteras e idiomas, lo que se evidencia con premios como el BOP (Bologna Prize Best Children’s Publisher of the Year) otorgado a María en Italia en el 2017 por su labor como editora en el mundo del libro infantil y juvenil. Su pasión y su amor por los libros, las imágenes que suelen acompañar cada publicación y la lectura es su apuesta por la bibliodiversidad, la posibilidad de tener en nuestro país más espacios de lectura, más proyectos que acerquen a las niñas y los niños a los libros, más librerías y bibliotecas, más libros e historias por leer.

María Osorio Caminata nos contó su experiencia como editora y fundadora de Babel Libros el domingo 29 de abril a las 4:00 p.m en el stand de la Cooperativa Confiar en la Filbo 2018.

Le preguntamos a María Osorio…

¿Quién es María Osorio?

No sé muy bien qué decir… y ya se me  está haciendo tarde para pensar. Pero soy una mujer interesada en el arte en todos sus aspectos. Soy primero arquitecta que editora y sigo siendo arquitecta aunque hace más de treinta años soy editora. Me encanta el mundo del pensamiento.

¿Qué significa para ti la palabra Babel?

Babel es la mezcla de las lenguas, el punto de convergencia de todo lo que se dice, lo que se escribe, lo que se hace, lo que tiene que ver con el lenguaje. Es una forma de mostrar lo diverso para ayudar a elegir entre el maremágnum de ofertas, para ayudar a separar la mies de la paja y que Babel sea una mezcla que potencie. Es un espacio donde convergen diferentes lenguas, diferentes edades, diferentes formas de ver el mundo, pero que tengan sentido.

¿Cuál era tu cuento favorito en la infancia?

Siempre ha sido Pinocho, una de las historias más hermosas que tiene que ver con todo: con la desobediencia, con la amistad, con lo complejo de mundo, con la traición… ¡con todo!

Si tu vida fuera un cuento, ¿qué personaje serías?

Pulgacito, ¡para perderme! O Peter Pan para no envejecer. Pinocho porque era un bandido que no cumplía con las reglas… Un montón de personajes.

¿Un libro que siempre puedes volver a leer?

¡Todos! Un amigo editor decía, y me identifico con él en esto: apenas veo un libro y me fascina me quedo con ese gusto, con un sentimiento y una serie de imágenes pero se me olvida por completo, ¡así que puedo volver a empezarlo! Me gustan los libros de todas las épocas, desde Cien años de soledad, hasta los libros para niños de Hans Christian Andersen. Me encantan los clásicos y los libros que lo constituyen a uno. Siempre podría volver a leer La vorágine, ¡una obra maravillosa! O un libro como El palacio de la luna de Paul Auster, o La música del azar, también de él, ¡un tipo enamorado de los libros! Leo todos los días y leo cosas muy distintas que afortunadamente se me olvidan. Ahora estoy leyendo El hombre semen de Violette Ailhaud, una historia de un pueblo que se queda sin hombres y el primero que llega, debe ser compartido por todas, ¡muy interesante y recomendado!

¿Cuál es su autora de libros infantiles favorita?

María Teresa Andruetto, argentina. De ella he publicado sus libros emblemáticos: La niña, el corazón y la casa, Stefano y Lengua madre. Es una autora increíble, nostálgica, que llega al corazón. Además ganó el Premio Hans Christian Andersen de Literatura Infantil y Juvenil,  en el 2012.

¿Qué piensa de los premios que ha recibido como editora?

Los premios llegan en dos ocasiones: cuando uno está empezando y es muy joven, y son difíciles de manejar, o cuando todo el mundo está pensando en retirarse, como me pasó a mí, y eso lo pone a uno a pensar si debe retirarse o no. Los premios le recuerdan a uno que el trabajo vale la pena, que lo que he invertido en estos treinta y cinco años tiene un sentido.

¿Por qué editar libros infantiles y juveniles?

La arquitectura y la edición se parecen mucho. La arquitectura se piensa de una manera integral como la edición de un libro. En el momento en que decido dedicarme a Babel los editores estaban empezando a dejar el oficio, no había editoriales independientes y pensé que era un buen lugar sobre todo por la necesidad y el vacío que había en la producción local. Ponerle un libro a un niño es muy fácil y se puede hacer un trabajo natural, como leer, y los niños lo agradecen, ellos están construyendo su manera de ser en el mundo y ofrecerles algo bueno es fácil.

Se dice a veces que los niños y las niñas no leen, ¿es cierto?

El público infantil lo perdemos como lector después de la primaria; cuando se les obliga a leer se acaba la pasión por la lectura, especialmente por los libros que se seleccionan y los tiempos que se les imponen. Hay muy pocas editoriales de texto escolar en los planes lectores preparados para responder bien a diferentes áreas del currículo. Con la variedad que hay, que no se converse con los niños y las niñas y que se pierda la oportunidad de apasionarlos a la lectura, es lamentable. Sería increíble que los maestros pudieran ir a las librerías, que miren lo que quieren leer con los alumnos, que lean ellos los libros antes de hacerlo con los grupos, pero no tienen tiempo.

¿Cómo se seleccionan los libros para no seguir alimentando con ellos los estereotipos de género y reforzar imaginarios que marcan las diferencias?

El mundo del libro debería ser otra cosa, pero no lo es. La realidad de la vida es que estamos en un mundo que es extremada y absolutamente comercial. Para algunos el libro dejó de ser arte y se convirtió en producto. El éxito de un libro se mide por sus ventas y no hay reflexión crítica, ni muchos espacios para hacerla. La librería desapareció del imaginario, tiene mucha competencia y no se hace nada contra eso. Hay cosas que están descompuestas por la manera como se comercializa el arte y la cultura. Cambiar eso es difícil y a mí me gustaría vivir otros cien años para ver en qué termina esta debacle tan absurda. Por ahora, hago mi tarea, la tarea del editor que no es hacer mil ejemplares sino trabajar como hormiguitas, en lo pequeño, pero lleno de sentido.

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