¿Cómo avanzan las mujeres en Colombia?

Foto: mujerpandora.com

Por Angie Carolina Cardona

Recientemente ONU Mujeres Colombia lanzó su informe El progreso de las mujeres en Colombia 2018: Transformar la economía para realizar los derechos, que da un panorama sobre las desigualdades económicas, políticas y culturales que existen entre hombres y mujeres y cómo éstas afectan el desarrollo económico de los países. El informe «presenta los avances, limitaciones y oportunidades para el empoderamiento económico de las mujeres, y su plena participación en la economía y el desarrollo del país» señaló Ana Güezmes García Representante de ONU Mujeres en Colombia.

El empoderamiento económico de las mujeres es planteado por ONU Mujeres como el camino hacia el cual se deben dirigir las políticas públicas, las empresas y la sociedad civil, para cerrar las diferentes brechas de género que, además de ser un derecho humano, contribuyen al progreso de los países. «Mujeres con acceso y control de recursos económicos, logran más fácilmente romper los ciclos de violencia y pobreza, establecer relaciones equitativas y fortalecer su liderazgo en el desarrollo, la democracia y la construcción de paz» añadió Güezmes García.

Si bien el Estado colombiano ha generado avances en los marcos normativos en favor de los derechos de las mujeres y la igualdad de género, los indicadores nacionales muestran que el cumplimiento de este derecho no es una realidad cumplida para las colombianas, y que dependiendo de características socioeconómicas, las brechas de género pueden aumentar significativamente según el grado de vulnerabilidad en el que se encuentren las mujeres.

Las brechas de género definen tres tipos de escenarios económicos a los que se enfrentan las mujeres

Las desigualdades al interior del grupo de mujeres no son homogéneas, ONU Mujeres estableció, de acuerdo a ocho variables e indicadores, los diferentes obstáculos a los que se enfrentan las mujeres para alcanzar el empoderamiento económico en tres escenarios económicos: pisos pegajosos, techos de cristal y escaleras rotas.

Elaboración: ONU Mujeres, Fuente: DANE, cálculos con base Gran encuesta Integrada de Hogares -GEIH, 2016 y Encuesta Nacional de Uso del Tiempo-ENUT 2012-2013.

Pisos pegajosos

Según esta perspectiva, las mujeres en situación de pisos pegajosos se ubican en el primer quintil de ingresos (los más bajos) y bajo nivel educativo (ningún nivel educativo o primaria completa o incompleta). Están caracterizadas por una maternidad temprana y en general el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado es el centro de sus actividades. Todas estas situaciones mantienen a las mujeres de este grupo ancladas al espacio de lo doméstico y familiar y son un obstáculo para su desarrollo económico y profesional. En este escenario económico, la brecha de ingreso mensual promedio entre hombres y mujeres fue de 47.5% en 2017, muy por encima de la media nacional para ese año (17.5%).

ONU Mujeres señala que las mujeres ubicadas en este grupo son las que enfrentan mayores retos para alcanzar el empoderamiento económico, por lo tanto demandan políticas públicas que, en principio, les permitan mitigar vulnerabilidades económicas: oportunidades efectivas de acceso a educación de calidad acompañado por un componente de sexualidad que permita reducir los embarazos adolescentes, al tiempo que se disminuye su participación en el mercado laboral informal.

Escaleras rotas

Las mujeres en el tercer quintil (ingresos medios bajos) o con educación secundaria, son clasificadas en el escenario de escaleras rotas, que se refiere a las dificultades que tienen las mujeres que avanzan económica y laboralmente, y que las ponen en alto riesgo de retroceder y caer en el escenario de pisos pegajosos. La maternidad temprana también es una de sus características y adicionalmente registran una doble carga laboral ya que trabajan fuera del hogar, pero asumen en promedio diario más de siete horas de trabajos de cuidados y doméstico no remunerado. La brecha de ingreso mensual promedio entre hombres y mujeres en este grupo fue 24.9 % en 2017.

Las políticas de empoderamiento económico ante este escenario deben estar orientadas a generar estabilidad económica, generar medidas que permitan lograr un tránsito hacia la formalización de los empleos precarios, generar oportunidades de profesionalización para mejorar sus ingresos y reducir y redistribuir el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado.

Techos de cristal

En este escenario se encuentran las mujeres que pertenecen al quintil superior de ingresos (los más altos) y son mujeres con nivel de educación superior; sin embargo, tienen barreras invisibles derivadas de roles impuestos y estereotipos de género, que les impiden acceder a niveles jerárquicos más altos en el mundo laboral. La brecha de ingreso mensual promedio entre hombres y mujeres de esta agrupación, se ubica en el 16,6% (casi 31% menos que en la brecha de ingresos de hombres y mujeres en situaciones de pisos pegajosos). Aunque la desigualdad de ingresos no desaparece en las mujeres más educadas, la brecha es menos pronunciada. En 2017 seis de cada diez mujeres en edad de trabajar pertenecientes a este grupo se encontraban ocupadas, mientras que sólo tres de cada diez en el escenario de pisos pegajosos lo hicieron.

ONU Mujeres señala que las acciones afirmativas como la incorporación de cuotas, o estímulos derivados de medidas como la adopción de  igualdad de género empresarial para el sector privado, pueden erigirse como mecanismos a través de los cuales se elimine la presencia de techos de cristal.

ONU Mujeres Colombia recomienda seis estrategias claves para el empoderamiento económico de las mujeres. Para conocer el informe completo haga clic aquí

Fuente: ONU Mujeres

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