Economía colaborativa: una alternativa que creadoras y gestoras culturales promueven para su empoderamiento

Imagen del Primer Encuentro de creadoras, productoras y gestoras culturales.

Por Sandra Valoyes Villa

Retomando prácticas ancestrales de economía colaborativa, artistas y gestoras culturales, proponen alternativas para compartir conocimientos, acceder a recursos económicos y tecnológicos y generar un mayor dinamismo en el sector artístico y cultural.

Se inspiran en el trueque, el ayni, la minga y otras prácticas de economía colaborativa porque como dice Claudia Velásquez López «la humanidad para sobrevivir tuvo que trabajar de esa manera» y Susana Obando Morales lo reafirma recordando que esta forma de economía «es construcción de comunidad, es retomar todo lo que abuelos y abuelas hicieron para construir los pueblos». Claudia y Susana participan actualmente en redes colaborativas.

Estas prácticas de economías colaborativas y conceptos como asociatividad, cooperación, activismo cultural, empoderamiento y feminismo, hicieron parte del eje central de las conversaciones del Primer Encuentro de creadoras, productoras y gestoras culturales realizado en Medellín en el mes de septiembre. Durante el evento se propuso la construcción de una plataforma que bajo la modalidad de economía colaborativa lograra en un futuro apoyar la «comercialización de productos, servicios, intercambiar conocimientos, generar crowdfunding y visibilización de lo que hacemos las mujeres», así lo explicó Claudia Velásquez López, directora de La Artivista, organización gestora del encuentro.

«Lo que veo como denominador común es que tenemos muchísimas ganas y un potencial enorme. Ya no es amor, es pasión por lo que hacemos, pero no tenemos un peso y no tenemos cómo validar nuestra actividad para que sea reconocida económicamente» dijo la artista visual y curadora argentina Majo Vidal, quien estuvo como invitada en el Encuentro.

Por esta preocupación es que surgió la intención de desarrollar una plataforma de economía colaborativa, para compartir conocimientos y generar mayores ingresos a las creadoras que se involucren, pues como dice Claudia, «si una mujer está empoderada simbólicamente pero no económicamente, no está empoderada».

Aunque la plataforma es aún un proyecto en construcción, ya se tiene una idea de lo que podrá aportar a las mujeres que participan en la diversidad de oficios y profesiones, que están involucradas en el sector del arte y la cultura. Por eso, Claudia explica cómo lo colaborativo impulsa al empoderamiento de las apuestas, propuestas, productos y servicios que en la actualidad están desarrollando las mujeres en estas áreas:

«Hay mujeres que tienen productos maravillosos pero no saben presentarlos, no tienen un portafolio, no tienen un mercado o no saben cómo distribuirlo, y resulta que hay otras que sí la tienen súper clara, entonces el trabajo es revisar cómo las que están más fortalecidas ayudan a fortalecer a las otras y cuando estas se fortalezcan, pensar en que puedan así mismo, ayudar a fortalecer a las siguientes. Encontrándonos nos vamos apoyando unas a otras y vamos generando a su vez rentabilidad».

El Primer Encuentro de creadoras, productoras y gestoras culturales se realizó en el Parque Explora de la ciudad de Medellín. En la imagen de izquierda a derecha se encuentran Claudia Velásquez (Colombia), Susana Obando (Bolivia), Zahira López (Colombia), María Collado (España) y Majo Vidal (Argentina).

La economía colaborativa se construye para un bien común, por ello el trabajo en red aplica principios como «la confianza, la comunicación y sobre todo las relaciones afectivas», dice la boliviana Susana Obando Morales, integrante del centro cultural mARTadero de Cochabamba, de Telartes y de Cultura de Red Latinoamérica, tres iniciativas exitosas de desarrollo social a través del arte y la cultura y basadas en la economía colaborativa.

Entre los desafíos para desarrollar propuestas como estas, se encuentra la falta de un trabajo articulado entre artistas y gestoras culturales con los estamentos de la política, ya que es necesario contar con «una decisión política de hacer cambios y de valorar lo que hacemos gestoras y artistas para la sociedad. Estamos resolviendo problemas tremendos a través de la inclusión, la creación de oportunidades, del empoderamiento de las personas para que por ejemplo adquieran habilidades que le sirvan para trabajar y generar microeconomías que le den un sentido a la vida a través de la metáfora, de la poética artística» dice Majo Vidal, coordinadora en Argentina de The Feminists Art Project.

Por supuesto el empoderamiento de las mujeres es clave y el desafío a la vez, Vidal asegura que este empoderamiento tiene que ver con «romper mandatos culturales y sociales, con empezar a reconocer qué conductas tenemos o ejecutamos por decisión propia y qué otras por esos mandatos, porque nos han dicho cómo actuar, cómo hablar, qué decir, qué mostrar y hasta dónde podemos llegar, entonces lo primero es pensar en que todos esos mandatos provienen de ese sistema que llamamos patriarcado».

Además de esa reflexión, la artista visual recomienda para el empoderamiento «ponernos objetivos, seguir nuestro camino, ser organizadas, ser metódicas, buscar instancias de formación permanentes y a partir de ahí empezar a fortalecerse vinculándose con otras y manteniendo diálogos, e intentar todos los días conversar con un par».

El encuentro de creadoras, productoras y gestoras culturales continúa, pues se propone la realización de nuevos espacios de construcción para buscar articulaciones, nuevas conversaciones y la consolidación de la plataforma de economía colaborativa que impulse y visibilice el trabajo de las mujeres en el sector del arte y la cultura.

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