Educación para derribar las barreras que impiden la igualdad

Por Sandra Valoyes Villa

El 21 de junio se celebra el día internacional de la educación no sexista, por ello, proponemos una manera de comprender qué significa esta conmemoración y algunas experiencias que contribuyen a la igualdad y a una formación de perspectiva liberadora del género.

Unos de los dispositivos más conocidos para introducir a niños y niñas a las áreas del conocimiento han sido las cartillas, pero si nos detenemos a revisar sólo sus carátulas o portadas, podremos darnos cuenta que los referentes propuestos en encabezados e imágenes son masculinos, con lo que empezamos a ver cómo el androcentrismo, es decir, el modelo en el cual el hombre es el centro y la medida para reconocer la humanidad, se empieza a transmitir desde el ámbito educativo y desde nuestra infancia, dando lugar, en un primer nivel, a la ocultación de las mujeres y las niñas en relación a la educación y el aprendizaje.

Al abrir la cartilla, vemos que las representaciones se amplían: encontramos hombres y mujeres, niños y niñas, y acciones que cada uno de estos personajes desempeña en el contexto de una profesión u oficio, y observamos que cuando las mujeres aparecen, lo hacen bajo los parámetros de la construcción tradicional de los géneros puestos en dicotomías entre las que se encuentran hombres activos-mujeres pasivas, hombres profesionales-mujeres amas de casa, cuidadoras y dispuesta para entregar amor a los otros.

Por esta razón, la educación no sexista, coeducación o también llamada como perspectiva de género en la educación, se propone en su base como la oportunidad de comunicar conocimientos desde el cuestionamiento de los roles que una cultura ha asignado tradicionalmente a mujeres y hombres a lo largo de la vida, situación que ha demostrado un conflicto relacional entre mujeres y hombres, y que su transformación se traduce en la posibilidad de un mundo en el que unas y otros obtengan el mismo acceso a los bienes materiales y simbólicos que la sociedad produce. 

La educadora Gloria Henao Medina, magíster en Educación y Desarrollo Humano y directora de la Corporación Educativa Combos, institución con veinticinco años de trayectoria en el trabajo por la niñez y las mujeres, encuentra en la educación no sexista una implicación de «un ejercicio de autoconciencia de todo el equipo interdisciplinario involucrado, estudio sobre el tema, capacidad de hacerlo notar en el tipo de recursos pedagógicos que se construyen y se emplean y en las maneras en las cuales educadoras y educadores interactúan con las niñas y los niños», aspectos que integran, en resumen, la experiencia de la Corporación para una perspectiva liberadora del género desde la educación.

Imágenes de cartillas de los años sesenta y setenta recopiladas en el blog: yofuiaegb.blogspot.com de Cristina de la Torre

Laura Giraldo García, licenciada en Humanidades y Lengua Castellana y comunicadora de la alianza Maestras y Maestros gestores de nuevos caminos, considera que, sin duda, «la escuela debe ser el lugar para formar a las mujeres más desde la libertad que desde la represión» y que todo empieza por el lenguaje, de ahí que la alianza interinstitucional en la que participan en la actualidad las corporaciones Penca de Sábila y La Ceiba, los colegios Soleira y Colombo Francés, y la Fundación Confiar, lo resignifiquen con su propio nombre, ya que incluir la palabra maestra es «una apuesta por la comprensión de que las mujeres tenemos derecho a ser nombradas».

Entre las experiencias que recuerdan Gloria y Laura se pueden contar aquellas que en el ámbito educativo promueven las libertades sexuales, los derechos de las mujeres, las masculinidades desde una mirada liberadora de los géneros y temáticas investigativas alrededor de preguntas por la discriminación sexista en las prácticas deportivas escolares, el racismo y la colonialidad en el saber, y el discurso androcéntrico en la academia.

Sin embargo, la apuesta por una educación no sexista, incluyente y crítica, debe pasar por todo el amplio sector educativo que implica niñas, niños, jóvenes y también personas adultas que buscan conocimientos para la vida, personal docente, más instituciones educativas que adopten esta perspectiva, y un proyecto social y político que considere la igualdad como centro para su propio avance.

Así lo destaca Gloria Henao Medina: «El desafío es muy alto porque tenemos unas contradicciones muy fuertes. Educar es de mucha filigrana, es un asunto integral, entonces un país requiere mucho trabajo en las transformaciones culturales y tener personas con poder de decisión y con perspectivas realmente liberadoras». Para ella, las posibilidades que ofrece la transmisión de conocimientos es clara: «nada es una ‘simple’ didáctica en tanto que todo dispositivo tiene un repertorio de poder, saber y verdad».

Sin duda, la educación cumple una función importante en la sociedad y desde la filosofía de la Corporación Educativa Combos, se ha comprobado que cuando se transforma la educación se aporta a la construcción de un mundo más equitativo: «en nuestra experiencia vemos que hay jóvenes distintos, que se relacionan diferente, que tienen una implicación con las mujeres y con lo femenino de manera transformada y favorable cuando se habla de la distribución de poder».

Por su parte, y cercana a la postura anterior, Laura Giraldo García cree que «considerar una educación no sexista es maravilloso porque se empiezan a cambiar mentalidades y esas formas tan tradicionales de pensar que son las que van, lenta y silenciosamente, fomentando las violencias hacia las mujeres, se trastocan y transforman con la educación».

Entre los retos se plantean la inclusión de la perspectiva liberadora de género en las facultades de educación como parte de los contenidos básicos para las personas que se forman en pedagogía, políticas educativas que incluyan esta visión y ciudadanías activas que la reclamen, un trabajo por la transformación a un lenguaje incluyente y no discriminatorio y el replanteamiento y construcción de nuevos referentes y dispositivos que permitan guiar la acción docente bajo esta mirada.

21 de junio: Día internacional de la educación no sexista

El Día internacional de la Educación No Sexista, propuesto como el 21 de junio por la Red de Educación Popular entre Mujeres de Latinoamérica y el Caribe (REPEM), se fijó para promover el derecho de las mujeres a una educación democrática, sin estereotipos y discriminación en los distintos ámbitos de la sociedad. La propuesta surgida entre los años ochenta y noventa, cuenta con varios antecedentes e hitos internacionales que reafirman la reivindicación de las mujeres por su lugar en la educación y como motor movilizador para acortar las brechas. Se destacan:

– Las reflexiones y documentación de la situación de las mujeres en relación a la educación elaboradas en las cuatro Conferencias mundiales sobre la mujer, realizadas en Ciudad de México (1975), Copenhague (1980), Nairobi (1985) y Beijing (1995), en las que se incluyen apartados específicos sobre la mujer y la educación, y planes de acción para la superación de las barreras.
– La Conferencia Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien), cuya declaración fue aprobada por 155 países y en la que se expresa en su articulado: «universalizar el acceso a la educación y fomentar la equidad» con un marco de acción para «dar máxima prioridad a mejorar el acceso a la educación de niñas y mujeres y a suprimir cuantos obstáculos impidan su activa participación».
– La Declaración del Milenio del año 2000, cuyos objetivos 2 y 3 formulan el «logro de la enseñanza primaria universal» y la «igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer».
– Los análisis quinquenales posteriores a la Cuarta Conferencia de la Mujer, conocidos como Beijing+5,+10,+15 y +20, producidos en los años 2000, 2005, 2010 y 2015, y en los que se evalúan los planes de acción propuestos anteriormente, se generan nuevas recomendaciones, medidas y compromisos a adoptar por parte de los países que participan en las Naciones Unidas.

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