El arte político de Alejandra Borrero

Histeria. Cortesía Casa Ensamble.

Por Angie Palacio Sánchez

Alejandra Borrero llevó a las tablas la problemática de las violencias contra las mujeres. En 2008 abrió Casa Ensamble, su apuesta por un una voz propia o por la habitación propia de la que hablaba Virginia Wolf. En ese lugar se mezclan la artista y la activista y el resultado es la potencia de la reflexión y de incidencia social que tiene el arte.

La actriz caleña lleva 30 años actuando en cine, teatro y televisión; 10 como productora de teatro, y más o menos  lo mismo imprimiendo en su arte estrategias de sensibilización, visibilización y pedagogía sobre los derechos de las mujeres y la reconciliación en el contexto del posconflicto colombiano.

Una de sus más recientes actuaciones en esa dirección es Mujer vertical, que se presentó en Bogotá  por el Año Colombia Francia y en un par de meses estará de gira por cinco ciudades francesas.

La pieza propone entablar un diálogo entre el feminismo francés y la realidad de las mujeres colombianas. ¿Cómo así, Alejandra? “Así”, dice: “El feminismo es uno. Creo que, por su puesto, Francia siempre dio una línea muy fuerte. Recogimos textos de las grandes pensadoras, como Simone; unos textos increíbles de una escritora joven que escribe para las feas y que tiene una manera de ver la vida absolutamente encantadora y estos textos que traía Eric Massé, el director. Florance Thomas hizo una descripción de Adán y Eva que es maravillosa y un par de textos más dentro de la pieza. Esa experiencia francesa la ponemos en diálogo con las vivencias y relatos de mujeres colombianas”.

Mejor dicho, cómo se llega a ser mujer en Colombia. Esa es la pregunta que aborda la obra y que conversa con la tesis que hace décadas escribió Beauvoir en El segundo sexo: “No se nace mujer, se llega a serlo”. No hay una forma natural de ser mujeres y hombres, sino construcciones culturales de lo que es femenino y lo que es masculino.

¿Y cómo se es mujer en la guerra, Alejandra?  “Las mujeres no podían ser mujeres, ni siquiera podían tener hijos. Era una negación absoluta de la feminidad, con lo cual ellas han tenido que convertirse en mujeres saliendo de la guerra y es muy interesante la idea, por lo menos para los franceses que no tienen ni idea de lo que hemos vivido en esta Colombia tan brutal. Conjugar las dos cosas fue muy interesante”.

Mujer vertical reúne testimonios de desplazadas, desmovilizadas, víctimas rurales y urbanas, intelectuales, artistas, periodistas y políticas. Son cinco actrices, cada una con su monólogo. En el suyo, Borrero dice cosas que nunca había dicho. “Cosas de mi vida, completamente liberadoras.  Yo nunca había hablado a modo personal, nunca había puesto mis propias palabras, así que ya eso es bastante íntimo para mí”.

Hablemos sobre mujeres o Ella en Shakespeare son otras obras en las que Borrero aborda la discusión de género en el país. La primera recoge el trabajo con mujeres víctimas del conflicto y los efectos desproporcionados y diferenciados que la guerra tuvo sobre ellas; en la segunda, señala explícitamente la crudeza y la sistematicidad de la violencia contra las mujeres y usa fragmentos de las obras de William Shakespeare para poner en evidencia que la situación de las mujeres es la misma de hace 500 años.

Ni con el pétalo de una rosa

“Seguimos trabajando y creyendo en una Colombia en paz para todas las niñas y mujeres del país”. Así anuncia Alejandra que este año continuará el festival Ni con el pétalo de una rosa, un espacio en el que la lucha para eliminar la violencia contra las mujeres se aborda desde la lúdica, desde 2014.

“Esta es una campaña que trabaja por medio del arte para contarle a la gente lo que está pasando en Colombia: que una mujer entre los 15 y los 45 años muere más por violencia que por enfermedad. Es un tema de vida o muerte”.

Este año Victus hace parte de la campaña. “Es una obra que quiero que vea Colombia entera”, dice entusiasmada y asegura que buscará la manera de hacer una gira. “Ya probamos que la reconciliación se puede y ahora queremos mostrarla a toda Colombia”.

La pieza, en función todos los martes en Casa Ensamble, es dirigida por Alejandra Borrero y León David Cobo, quienes definen su obra como la memoria revelada del conflicto, pues “reúne las experiencias, las palabras, los sonidos y los objetos que configuran el relato profundo de la guerra”. En la escena vemos víctimas, militares, exguerrilleros y exparamilitares que narran 50 años de conflicto y que ponen sobre la mesa la posibilidad de la reconciliación.

Alejandra invita  

“Les quiero contar que estoy estrenando Histeria. Es una obra muy hermosa.  Es una pieza en oscuras que sufre una ceguera histérica por causa de una pérdida. Lo interesante de la obra es que es a oscuras, que la gente no va a ver nada, sino que va a sentir. Es muy íntima: sobre cómo lidia con el duelo una mujer, un ser humano. Es una obra dramática pero llena de efectos, que va a sorprender al público, lo va a deslumbrar y nos vamos a sumergir juntos en el duelo de esta mujer”.

La obra está en funciones los miércoles y jueves de agosto, a las 8 de la noche, en Casa Ensamble, ubicada en el barrio La Soledad, de Bogotá.

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  1. Tan prolífica Alejandra. ❤

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