Las Tipas que hacen tipos

De izquierda a derecha: Mónica, Dafne y Sandra.

Por Cristina Hincapié Hurtado

Hace un año dos mexicanas y una colombiana se juntaron en torno a Tipastype, un proyecto colectivo que busca no solo crear nuevas fuentes tipográficas, sino también, y sobre todo, visibilizar y apoyar a las mujeres en este campo en el que, como en muchos, han sido invisibilizadas.

Sandra y Dafne se conocieron en la maestría en Tipografía, un día fueron juntas a un congreso donde Mónica estaba hablando sobre mujeres tipógrafas. En un descanso, las tres se encontraron en el baño, y la pregunta de por qué no había más mujeres invitadas como ponentes las hizo pensar que valía la pena hacer un proyecto alrededor del tema. Meses después y con la inquietud ya alimentada no solo por el tiempo y la experiencia, sino también por los comentarios de amigos y colegas que señalaban el silenciamiento de las mujeres en esta área, tomaron la decisión de crear tipastype.com

Es raro eso de la tipografía, es decir, no todos los días conoces a alguien que se dedique al tema, y estar sentada con tres mujeres apasionadas por diseñar letras es mucho más curioso. Sin embargo, las mujeres siempre han estado ahí. Hablamos de casos como el de Carol Twombly. Me cuentan que es una tipógrafa estadounidense que en los años 80 y 90 se hizo reconocida por trabajar para Adobe y crear una famosa fuente llamada Trajan. “Trajan is the movie font” es un video que rueda en internet y que demuestra que Trajan es, sin duda alguna, un tipo de letra que todos en algún momento de la vida hemos visto, pues ha titulado más de una película conocida. Y ¡claro!, muy pocos saben que detrás de ese trabajo, hay una mujer.  

Dafne Martínez Martínez es “chilanga”, como se les llama a quienes nacieron en Ciudad de México. Hace diseño editorial y también ha explorado el mundo de la caligrafía y ahora el de la tipografía. Mónica Munguía Cejudo hace logotipo, tipografía y diseño editorial, también es de CDMX y le gusta jugar basket, dos pasiones que combina en el diseño de los uniformes, aunque su trabajo se enfoca más en la parte de cultura y branding. Sandra García Saldarriaga es de Medellín, su fuerte es el branding y el diseño editorial. Hace unos años llegó a México para hacer la maestría en tipografía. Y cuando estas tres mujeres se encontraron, después de las inquietudes y las charlas, se dieron cuenta de que podían trabajar juntas.

El fascinante mundo de las letras

Las letras son fascinantes, cuando se juntan dos o más cobran vida, formando palabras que nos permiten nombrar y guardar en papiros y hojas lo dicho, lo escuchado o lo imaginado. Para Dafne, como diseñadora gráfica, la letra es su herramienta fundamental, y cuando conoció la caligrafía vió en esta expresión un componente artístico que la llevó a explorar la unión del diseño y los rasgos que, como las personalidades humanas, tiene la escritura. Para ella, las letras son como microuniversos en los que se puede perder por horas, tratando de entender qué hay detrás de cada trazo y descubriendo conexiones ocultas.

A Mónica siempre le gustó dibujar y en la licenciatura tuvo la fortuna de conocer a un maestro que le ayudó a encontrar la representación gráfica de las cosas con la tipografía. Descubrir que la letra comunica más allá de lo evidente, que a través de ella se definen conceptos y que se le puede dar potencial al mensaje que se quiere transmitir fue lo que más llamó su atención, y el vínculo que encontró entre las letras y el dibujo le hizo saber que ese era su lugar.  

Sandra comenzó su curiosidad por la tipografía en la universidad, gracias a un profesor que transmitía su pasión por este tema. Luego, cuando fue docente de diseño tipográfico y diseño editorial, su inquietud aumentó tanto que ya no sólo quería entender las letras sino también poder hacerlas. Su pasión es el dibujo de la forma tipográfica, la visualización de la palabra hablada. “Si cuando hablamos hacemos énfasis en ciertas cosas, usamos las comillas en la forma en la que hablamos” —dice—, “¿cómo hace lo mismo la tipografía?”.

La tipografía tiene el poder de expresar emociones y acentos, de hacer que un mensaje se instaure fácilmente en la mente de los seres humanos, que una marca se recuerde por años o, por el contrario, que se olvide fácilmente. Para eso, se usan elementos gráficos que ayudan a representar esas expresiones y a evitar malentendidos, dejando mensajes claros y llegando directo al corazón de los usuarios. “No nos damos cuenta, pero la tipografía gobierna nuestra vida, nos dice para dónde vamos o qué compramos, y aunque no seamos conscientes de esto todo el tiempo y solo nos interese la información que se nos da literalmente, detrás hay un metalenguaje que también informa a través del elemento gráfico aunque este no sea tan perceptible. Hay ciertas tipografías para productos más caros y otras para productos más populares y la tipografía que se usa en un pañal no es la misma que ves en un whisky”, dice Sandra.

Tipastype.com

La palabra tipas podría sonar despectiva, pero ellas se han tomado con mucha propiedad y humor este nombre, sobre todo porque ya son conocidas como las tipas que hacen tipos y hablan de otras tipas que hacen lo mismo.  

Este es un proyecto de mujeres que apoyan mujeres, es un espacio de encuentro y colaboración, una vitrina que no existe y que hacía mucha falta porque a veces ni la academia ni el gremio la da, es un lugar para generar sororidad entre diseñadoras y tipógrafas, animándolas a seguir trabajando y a mostrar lo que hacen porque no pueden seguir “guardadas en los cajones”, como dice Mónica.

Tipastype tiene dos componentes que no se desligan: por un lado está la generación de contenidos y por otro lado la producción de fuentes o productos tipográficos para diseño de revistas y publicaciones. A propósito de este segundo eje, las tipas están próximas a lanzar su primer proyecto: Xantolo, una solución tipográfica para un cuento infantil. Xantolo traduce “Día de los Santos Difuntos” y pasó de ser el proyecto de grado de Mónica a tener 4 variables, más de 605 glifos (representaciones gráficas) y soporte lingüístico para 22 lenguas, incluidas algunas lenguas indígenas mexicanas.

Esta familia tipográfica estará pronto a la venta en su página web como una fuente de retail —para obtenerla solo hay que pasar por su web y comprarla, como en una tienda de tipos de letras—, y esperan que ilustradores, diseñadores y creativos de material pedagógico se acerquen a ella, pues si bien nace de un cuento, sus formas tipográficas tienen características que facilitan la identificación de las letras, lo que serviría para que niñas y niños aprendan a leer y escribir.

Además, esperan que esta sea la primera de muchas fuentes propias que estén a la venta y buscan ampliar su catálogo con el trabajo de otras mujeres que, desde cualquier lugar del mundo, estén diseñando tipos y quieran ser parte de esta comunidad de tipógrafas.

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