María Alejandra Escobar Fuentes: el orgullo de ser una Mujer de Confiar

Por Jenny Giraldo García

En Mujeres Confiar queremos destacar a esas mujeres que le apuestan a la democracia y a la transformación de sus entornos por las vías de la participación, la economía solidaria y el cooperativismo. María Alejandra Escobar Fuentes, delegada de Confiar por la Zona especial de juventudes, es una de ellas.

Cada tres años, Confiar renueva su Asamblea general de delegadas y delegados. Para 2015, año de las últimas elecciones, resultaron elegidas 55 mujeres  que representan el 35 por ciento de la Asamblea. En total participaron 85 mujeres, es decir que 6 de cada 10 fueron elegidas, una proporción igual a la que se observó con los candidatos hombres. La tendencia es similar en la Zona especial de juventudes: de las 8 candidatas postuladas, 5 fueron elegidas, lo que representa un 33 por ciento de esa delegación.

Una de esas jóvenes es María Alejandra Escobar Fuentes, administradora de empresas recién graduada y asistente administrativa de la Fundación Fusoan (Fundación Solidaria del Oriente Antioqueño), una entidad en la que ha trabajado desde el momento en el que salió del colegio y que le ha permitido comprender el mundo de la economía solidaria y del cooperativismo. El camino que ha recorrido ha sido de aprendizaje y de conciencia frente a lo que significan otras formas de consumo, y es justamente ese acumulado el que la llevó a convertirse en delegada de Confiar.

María Alejandra tiene 24 años, vive con su papá, su abuela, un hermano y una hermana. De su mamá no sabe hace mucho tiempo y, al ser la hermana mayor, esa ausencia la convirtió en una mujer fuerte y trabajadora. Adquirió compromisos con su familia y ha asumido retos para apoyar a su papá en la tarea de sostener un hogar. “Me pude pagar mis estudios, pude ayudar para que mi hermana terminara los suyos, he ayudado a mi papá a no tener esa carga tan fuerte”. Ha forjado unos vínculos familiares amorosos y solidarios, siente que lo que más disfruta es compartir con ellos, salir de paseo, ir a “puebliar”, cosa que hacen con frecuencia, y vivir esa cotidianidad familiar.

En 2016, Verónica Vahos, su jefa en Fusoan, le propuso ser candidata para la Asamblea general de Confiar. Por su experiencia en el tema de la economía solidaria, sabía que era un gran reto y una posibilidad de seguir aprendiendo, así que se aventuró y emprendió la campaña. Salió elegida con 117 votos y ahora tiene la tarea de ser un puente entre las personas asociadas y los organismos sociales y de control de la Cooperativa, así como de promover las ideas sobre solidaridad y cooperativismo del proyecto de Confiar. Uno de sus propósitos es llevar al Oriente antioqueño un En-clave juvenil, una propuesta a través de la cual Confiar se articula con procesos artísticos, culturales y sociales de los de los territorios y que hasta ahora no se ha consolidado en esta región.

Y es que una de las cosas que le gustó a María Alejandra de Confiar al momento de asociarse fue el trabajo con jóvenes. En su colección de cuentos y cuadernillos, por ejemplo, destaca la forma de hablar de ahorro a través de Cucarachita Martínez, el relato de David Sánchez Juliao que la Cooperativa difundió a través de un libro de fácil lectura y con la voz de Aurita López.

Para Maria Alejandra, Confiar ha encontrado formas creativas de acercarse a esta población, pero es necesario seguir trabajando en esa tarea: “Los jóvenes de hoy queremos hacer algo, pero muchos no saben cómo, y la economía solidaria es una opción para la transformación de los territorios, las personas y el medio ambiente”. Por eso decidió postularse como delegada y por eso trabaja en la promoción de los valores cooperativos, que se traducen en acciones como el consumo responsable, “primero compraba en cualquier tienda o supermercado, ahora pienso en el consumo local, en apoyar al campesino”.

Hablar de Confiar y de economía solidaria también es hablar de bienvivir, una forma ancestral de ver el mundo que considera la armonía con la naturaleza como un eje fundamental de las acciones humanas, y eso va en consonancia con el espíritu de esta joven delegada, una amante de la naturaleza y de los animales, que disfruta contemplar el azul del cielo y del mar y que sueña con tener su espacio verde: “ese lugarcito en el mundo para despejarme y desconectarme de todo”. También sueña con aprender a tocar violín, un instrumento que para ella es tan romántico como melancólico.

Frente a su trabajo, espera poder aportar cada vez más a la permanencia de proyectos sociales colectivos, sabe que sus conocimientos sobre números, cálculos y tablas son necesarios para muchas organizaciones, pues ya lo ha hecho con algunas en el municipio de San Luis, pero siente que su timidez no le ha permitido involucrarse más y sabe que la experiencia como delegada es un paso grande y seguro para acercarse más a ese propósito. Hoy, con lo hecho y lo logrado, María Alejandra se siente feliz y orgullosa de ser una Mujer de Confiar.

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  1. Esa es la gente que me gusta, la gente en que se puede Confiar!!! Felicitaciones a esta chica y que ojalá proyecte su liderazgo en pos del futuro de la Cooperativa.

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