Un voto de confianza para las mujeres en la democracia cooperativa

Porcentaje de mujeres elegidas como delegadas a nivel regional y nacional

Este año Confiar eligió a las delegadas y delegados que representarán a la Cooperativa en la Asamblea General. Un total de 146 personas cumplirán, durante los próximos tres años, esta importante tarea. Y un avance significativo en materia de género es que el 47% son mujeres de diversas edades y territorios, cifra que representa un aumento del 12% con relación a las últimas elecciones.

La democracia es uno de los valores cooperativos, y aunque tiene formas diversas de expresarse, su concreción se da en la participación de los asociados y las asociadas para elegir a sus representantes en la Asamblea General, el principal escenario de toma de decisiones de cualquier cooperativa.

Entre el 1 de agosto y el 16 de noviembre, Confiar volcó todos sus esfuerzos al proceso electoral, obteniendo resultados satisfactorios; por ejemplo, el incremento de las personas que se postularon (un total de 294), el total de candidaturas aprobadas (163 hombres y 117 mujeres) y una participación efectiva de 16.253 votos, número que si bien da cuenta de una disminución con relación a las anteriores elecciones, también está relacionado con lo que ha significado para el país una suerte de desgaste electoral, pues desde las últimas elecciones en Confiar, Colombia ha salido cinco veces a las urnas, y como reflexiona Alejandro López Carmona, director de la Fundación Confiar, “esto ha generado en buena medida una alta saturación, descrédito en el sistema electoral y en los candidatos para las diversas corporaciones y cargos a ser provistos”.

Sobre la participación de las mujeres, Confiar no ha sido lejana a la forma en la que esta se da en Colombia, pues los números han hablado de una participación minoritaria, si tenemos en cuenta que las mujeres, en el mundo, son más de la mitad de la población. Hoy, por poner algunos ejemplos de territorios en los cuales Confiar tiene presencia, podemos decir que en el Concejo de Medellín, la representación de las mujeres es del 23,8%; en el de Bogotá, del 20%; en la Asamblea Departamental de Antioquia, dos mujeres son el 7,6% de este organismo, y en la de Boyacá, sólo una mujer, al lado de siete diputados, representa el 12% de la corporación. En el escenario nacional, 57 mujeres ocupan curules en el Senado y la Cámara; es decir, un 21%.

Sin embargo, en el reciente proceso electoral de Confiar, esta tendencia empieza a cambiar. En primer lugar, en el período de postulaciones, fueron 117 mujeres las que aspiraron a convertirse en delegadas; esto, frente a 177 hombres, es un 40%. Una vez verificadas las postulaciones, fueron rechazadas algunas, todas de hombres, lo que generó un leve incremento de participación femenina para las candidaturas, siendo del 42%. Por último, tras los escrutinios, el resultado fue satisfactorio: 47% de la delegataria está compuesta por mujeres. Y, en comparación con las elecciones de 2015, el incremento fue del 12%.

Por un lado van las cifras, ¡pero hay más!

Además de acercarnos a la paridad numérica, es importante reconocer por qué las mujeres participan cada vez más en Confiar. Por ejemplo, para este año, algunas candidatas se organizaron con el ánimo de conformar un grupo que trabajase en pro de las mujeres de la Cooperativa; de cuatro, sólo dos resultaron elegidas, pero quedó sembrada una semilla que seguramente veremos crecer en los próximos tres años.

En una entrevista realizada a Lucero Blanco Zambrano, delegada por la agencia Santa Helenita, en Bogotá, nos contó lo que para ella significa ocupar esta posición: «es la posibilidad de que otros puedan reconocer lo que yo he reconocido y que puedan desarrollar sus sueños de vida. Me considero como una arañita tejiendo relaciones, amarramos este hilito aquí, este hilito allá, haciendo una mallita de afectos, de ayudas que, así sean pequeñas, reconfortan enormemente». Así, el trabajo de los delegados y las delegadas es construir lazos desde Confiar con los territorios, contribuir a que la base social crezca, a que las personas estén informadas y a que el proyecto cooperativo y solidario goce de reconocimiento y, por supuesto, de la confianza de quienes lo rodean.

Las 68 delegadas recientemente elegidas están en casi todas las agencias, y la mayoría de ellas demuestra que es el trabajo en comunidad y con perspectiva territorial el que posibilita este lugar de representación. Por ejemplo, María Victoria Suaza Gómez, quien también repite como delegada, es reconocida en el Urabá, especialmente en el municipio de Apartadó, por su trabajo con Camaleón, una compañía de teatro comunitario. Ella piensa que «la economía desde el arte es absolutamente análoga con el cooperativismo», y fue la convicción en el trabajo colaborativo y solidario —experiencia vivida en Camaleón— lo que la llevó a ser delegada, según nos contó.

Pero además de la diversidad territorial, la generacional también se hace presente. En la Zona Especial de Juventudes resultaron elegidas 7 delegadas, y esta zona, en total, cuenta con 13 representantes; esto quiere decir que la participación femenina joven es de un 53%. María Alejandra Escobar Fuentes es una de ellas, y es la segunda vez que resulta elegida. En 2017, nos había contado de sus motivaciones para ser delegada: «Los jóvenes de hoy queremos hacer algo, pero muchos no saben cómo, y la economía solidaria es una opción para la transformación de los territorios, las personas y el medio ambiente”. Esa es su apuesta al participar del proyecto Confiar, apuesta que se traduce en cambios individuales con los que sabe que puede contagiar a otras personas jóvenes: “primero compraba en cualquier tienda o supermercado, ahora pienso en el consumo local, en apoyar al campesino».

Uno de los retos democráticos de Confiar es garantizar el entramado y relevo generacional, algo que se logra cuando junto a mujeres como María Alejandra están otras como Débora Castañeda Correa, delegada por la agencia de Bello, en el área metropolitana de Antioquia, ambas son enérgicas y aventureras, y coinciden en que la gracia de estar en Confiar es poder aportar a los cambios y transformaciones que el mundo necesita. «Muchos conocen a Confiar por el crédito, yo llegué porque me permitieron hacer cosas», dice Débora, quien sabe que desde su lugar como delegada tiene la tarea de hacer muchas cosas por Confiar, por los asociados y asociadas de su territorio y, en general, por el cooperativismo y la economía solidaria. Y cuando mujeres como ellas se juntan, vamos fortaleciendo el tejido entre los territorios, pero también eso que llaman relevo generacional y que se logra así, con trabajo colectivo, con calma, en la acción del día a día.

Cuando el panorama nacional para la paridad es negativo (la Cámara de Representantes acaba de tumbar el proyecto de ley que garantizaba listas cerradas con paridad y alternancia), Confiar ha dado un paso definitivo. Aunque para estas elecciones sólo se recomendó presentar al menos una mujer por unidad electoral y no hay aún ningún mecanismo de obligatorio cumplimiento (como una ley de cuotas) para la participación con perspectiva de género, creemos que insistir en el tema de la igualdad va dando sus frutos. Hoy lo vemos en las cifras; el reto, ahora, es verlo en las discusiones y las decisiones democráticas de Confiar.

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